26 de febrero de 2011

Ilusiones


¿Cómo podemos definir una ilusión? ¿Acaso es algo que podamos controlar?
Sobre nuestras ilusiones no existe control. Nos ilusionamos con todo aquello que nos provoque una sonrisa en la cara. Pero sobre todo nos ilusionamos con las personas que nos marcan. De algunas nos olvidamos muy rápido, mientras otras se ganan un hueco en nuestro corazón.

Cuando alguien te marca, no le puedes olvidar nunca, pero eso no quiere decir que no puedas volverte a ilusionar. ¿Quién te asegura que no llegue alguien nuevo que te vuelva a poner una sonrisa en la cara? Alguien que llega y vuelve a llenarte de esperanza. De repente el mundo cambia. Vuelves a sonreír sin saber por qué, vuelves a ver la vida de forma diferente. Vuelves a identificar las canciones de forma diferente. Y quizás te das cuenta de que lo que tenías no era lo que realmente necesitabas, que se presenta ante ti un nuevo mar en el que para encontrar los tesoros te tienes que embarcar en una aventura. Toca arriesgar. Ya se dice que quien no arriesga no gana, ¿no?

Yo me embarcaré. Quizás mi barca sea débil y no resista la marea o quizás sea lo bastante resistente para encontrar el más maravilloso de los tesoros. Prefiero perecer en la mar, que morir en tierra sin haberlo intentado.


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