Sí.. eso es lo que lleva mucha gente cuando dice, escribe o escucha algo. Hoy en día las personas, e incluso más concretamente las mujeres, buscan hacer daño. Es competitividad por naturaleza. El único problema es que en muchas ocasiones ni siquiera saben de lo que hablan.
¿Hablamos de cortesía?¿De educación?¿De respeto? Quien pide eso debe dar ejemplo. ¿Acaso tengo menos respeto por una persona solo por el hecho de tener que asistir a otro compromiso? ¿Acaso tengo menos educación por ignorar y no responder los comentarios que se pueden llegar a leer? ¿Acaso no tengo cortesía cuando sonrío a la gente que da puñaladas por la espalda?
Amigas, compañeras... a todas nos ha pasado. La diferencia es que algunas sabemos llevar el orgullo y el respeto con la cabeza bien alta, mientras que otras encuentra más fácil el hecho de criticar. Puede que ahora digáis que yo estoy haciendo lo mismo. Os equivocáis. Yo no critico a nadie. No digo que parezcáis niñas pequeñas ni que seáis imbéciles. No os confundáis. Lo mío es una libre opinión sobre lo que es el respeto, la cortesía y la educación (algo que algunas parecen dejarse cuando pasan por la puerta de la clase). Eso que aunque no lo parezca, lo tienen hasta algunos niños pequeños antes que vosotras. Sí, vosotras que os dedicáis a criticar el trabajo, las acciones e incluso las palabras de los demás. Mirad si no tenéis vidas... buscaros una ¡qué queréis que os diga! "Podéis comprar un perro" como se suele decir....
Pero ¿sabéis lo mejor de todo? Qué no ganáis nada... que todas las criticas... los insultos... los comentarios que podéis llevar por la espalda... a las demás ni nos rozan... ni a la suela de los zapatos nos llegan los comentarios... para lo único que sirve es para haceros a vosotras mismas peores personas. En el fondo, me apiado de vosotras porque el día que os deis cuenta de que creíais hacer daño a otras pero que solo os lo habéis hecho a vosotras, os arrepentiréis de desperdiciar el tiempo en eso...
1 comentario:
Totalmende de acuerdo.
Creo que hay algo muy importante, y es empezar por aceptar primero nuestros errores y después hacer públicos con seguridad los de los demás.
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