2 de julio de 2011

Winds of change


En mi pequeño rincón, en este lugar que parece tan lejano, huele a mar. Corre esa brisa que acaricia los cabellos de las mujeres que pasean cerca de la playa. Ese ambiente a sal, a agua, a vacaciones. Los niños juegan en la arena. Las muchachas toman el sol... pero yo sólo paseo. Miro distraída como las olas rompen en la orilla y regresan al mar. Diviso el horizonte. Los barcos que navegan y las gaviotas que vuelan. Y entonces me doy cuenta de que la libertad está donde uno la quiera encontrar. He escuchado a personas comentar que su libertad está en el mar, en surcar las olas que encuentran. Otros sienten la libertad con el simple hecho de poder elegir con quién estar.

¿Y mi libertad dónde está? ¿Dónde está ese lugar, ese sentimiento, que te hace decir “soy libre, soy feliz”? En ese momento el horizonte que contemplaba se nubla. Son mis lágrimas las que recorren mis mejillas a causa de una verdad que deja su huella claramente: no soy libre, no soy feliz. No miraré al futuro con optimismo, ni recordaré el pasado con alegría. Sólo me queda actuar. Mirar al cielo, respirar profundamente y continuar… al fin y al cabo: the show must go on…

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